Nacieron a partir de la evolución de la lengua latina , introducida por los romanos tras su llegada a la península Ibérica en el 218 A.C. Sin embargo , la lengua romántica no nace del latín clásico o literario, sino del latín vulgar.
Aquel latín combinado con las lenguas de los pueblos que habitaban la Península antes de la llegada de los romanos ( celtas, iberios, fenicios... todos ellos pueblos prerromanos), origino las distintas lenguas peninsulares : castellano, catalán, gallego... Solo una lengua de las ya existentes permaneció: el euskera.
El latín vulgar se caracterizaba:
- Las 5 declinaciones del latín clásico se redujeron a 2 en el latín vulgar.
- Algunos sonidos consonánticos de final de palabra ( -m, -t ) se perdieron.
- Se prefería el uso de preposiciones, en lugar de los casos, para expresar las funciones sintácticas.
NOCIONES DE EVOLUCIÓN DEL LÉXICO
Las palabras latinas terminadas en
-am, -um, -em está en acusativo y funcionan como complemento directo. Y a partir del acusativo se produce la evolución fonética del latín a la lengua romántica.
Ejemplo:
- La (
m) final del latín se perdió:
rosam : rosa consulem: consule calidum: calidu
- Tras ese cambio, suele suceder que si la palabra termina en ...
- -a, como en rosa , la (a) permanece igual = rosa
- -e, como en consule , la (e) se pierde = cónsul
- -u, como en calidu, la (u) se convierte en (o) = cálido
Según el grado de evolución de las palabras, podemos hablar de cultismos , semicultismos y términos patrimoniales.
Un étimo es la palabra originaria. Si nuestra lengua toma una palabra clásica con la mínima evolución tenemos el cultismo. Y si la evolución ha continuado pero es leve, un semicultismo.
Por el comtrario, los términos patrimoniales se han transformado y apenas se asemejan al vocablo originario.
En nuestra lengua suelen convivir los dobletes, es decir, parejas de palabras formadas por un étimo culto y otro patrimonial procedentes de un mismo étimo latino, que dan también significados distintos .